
La música y emociones son un binomio que la neurociencia lleva más de dos décadas estudiando, con equipos de resonancia magnética y tomografías, para entender exactamente qué pasa dentro del cerebro cuando escuchamos una canción que nos conmueve.
Música y emociones: qué pasa en el cerebro con la dopamina
Uno de los estudios más citados sobre música y emociones es el del investigador Robert Zatorre y su equipo de la Universidad McGill, en Canadá. Al analizar a un grupo de voluntarios mientras escuchaban música que les producía escalofríos, encontraron que se liberaba dopamina en el núcleo accumbens, la misma región cerebral asociada al placer y la recompensa que se activa al comer algo delicioso o al recibir dinero.
Un estudio posterior, publicado en 2011 por investigadores canadienses (Salimpoor y colaboradores), confirmó este hallazgo con más detalle: la dopamina no solo se libera al escuchar el punto culminante de una canción, sino también en el momento de anticipación, justo antes de que llegue ese pasaje esperado.
No solo dopamina: endorfinas y otros neurotransmisores
La relación entre música y emociones no depende solo de la dopamina. En 2013, científicos de la Universidad de Manchester demostraron que escuchar nuestra canción favorita también promueve la liberación de endorfinas, sustancias vinculadas al alivio del dolor y la sensación de bienestar. Algunos estudios incluso han registrado una reducción de hasta un 20% en la percepción del dolor en personas que escuchan música que disfrutan.
Otros neurotransmisores entran en juego según el tipo de emoción: la serotonina se asocia a la sensación de calma que transmiten ciertas melodías, la noradrenalina está relacionada con la estabilización del ritmo cardíaco frente a la música usada para manejar el estrés, e incluso la prolactina parece intervenir cuando encontramos consuelo en canciones tristes durante momentos de tristeza real.
Un experimento que demostró la relación causal entre música y emociones
Una de las pruebas más contundentes de que la dopamina realmente causa el placer musical (y no solo lo acompaña) llegó en 2019, publicada en la revista científica PNAS. Investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) administraron a un grupo de participantes un precursor de dopamina (levodopa) y, a otro grupo, un fármaco que la reduce (risperidona), mientras escuchaban música. El resultado: quienes recibieron levodopa reportaron más placer y hasta más disposición a comprar la canción, mientras que quienes recibieron risperidona sintieron menos escalofríos y menor disfrute.
El sistema límbico: la sede emocional de la música
Según el investigador Stefan Koelsch, estudios de neuroimagen han demostrado que escuchar música activa directamente el sistema límbico, la red cerebral encargada del procesamiento emocional. Este hallazgo explica por qué la relación entre música y emociones es tan rápida e intensa, comparable a la que provocan otros estímulos esenciales para la supervivencia, sin pasar primero por un procesamiento racional consciente.
Por qué la música en vivo emociona más que la grabada
Investigadores de la Universidad de Zúrich encontraron, mediante resonancias magnéticas, que la actividad en el centro emocional del cerebro es notablemente más intensa cuando la música se escucha en vivo que cuando se escucha grabada. Los científicos lo atribuyen a la sincronización entre la actividad cerebral del público y el ritmo compartido en el momento, algo que una grabación no puede replicar de la misma manera.
Un vínculo que persiste incluso en enfermedades neurodegenerativas
Uno de los hallazgos más llamativos sobre música y emociones es que la memoria musical puede permanecer relativamente intacta en pacientes con Alzheimer, incluso cuando otras memorias ya se han perdido. Esto ha abierto una línea de investigación completa sobre el uso terapéutico de la música en tratamientos de rehabilitación cognitiva y musicoterapia.
Si quieres conocer el otro lado de esta relación —cómo la música afecta tu ánimo del día a día, no solo en el laboratorio— puedes leer también nuestro artículo sobre cómo la música influye en las emociones humanas.
Conclusión
La ciencia confirma lo que la intuición siempre sugirió: música y emociones están unidas por cambios químicos y eléctricos medibles en el cerebro, comparables a los de otros de los estímulos más poderosos que existen para el ser humano. Comprender estos mecanismos no solo satisface la curiosidad científica, también explica por qué la música se sigue usando como herramienta terapéutica en hospitales y programas de rehabilitación en todo el mundo.
Fuente de consulta: National Geographic España – Así activa la música nuestras emociones en el cerebro
